Blogia
Diario de un Malafolla

El fundamento de la igualdad está en nuestras diferencias

Sustentar el principio de igualdad entre los hombres en un enunciado, que niega cualquier evidencia, es un error imperdonable que está costando demasiados sufrimientos.

Todos los hombres son iguales es un principio absolutamente respetable pero un enunciado falso. Cualquier enunciado falso, sabemos que se puede convertir en un condicional falso.
"Si todos los hombres son iguales, yo me portaré bien". Nadie se portará bien.
Todos los que luchan por mantener privilegios y prevendas, se aprovechan de esa inconsistencia para cuestionar un principio ético que debería ser innegable.

Es justo una fundamentación distinta, "ninguna persona es igual otra", tan es así, que cabría decir incluso "que ninguna persona es igual a sí misma en cada momento de su vida"
Si esto es verdad, y aquí la percepción menos delicada es capaz de percibirlo, no hay razón alguna para que todos estemos sometidos a iguales leyes.

Todos somos diferentes, pero nos somete la misma ley de la gravedad, que actua igual en cada uno de nosotros.

Pues más o menos, si todos somos diferentes, justo es eso en lo que todos somos iguales.

Todos somos iguales, porque todos somos diferentes y todos tenemos los mismos derechos y estamos sometidos a las mismas leyes, que no pueden hacer distingo por razón alguna, porque todos tendríamos alguna razón, para defender que somos diferentes, y concluiríamos en que todos somos iguales en lo de ser diferentes.

Empezar por la diferencia, creo que nos habría acarreado mejores consecuencias, que haber empezado por la igual, cosa en la que los propios sentidos, nos invitaban a no creer.

0 comentarios