Aplaudir los errores del PP es la mayor traición de los suyos
El miedo a salirse del testamento político de Aznar impide la necesaria autocrítica que hay que realizar cuando uno es derrotado democraticamente. Pero los opinadores de derechas, lejos de ayudar a ese análisis, riendo las gracias a los desmanes de la facción franquista del PP, están acrecentando lo desacertado de sus errores.
Cuando perdió el PSOE, nadie se apuntó a la autocomplacencia. La crítica de los propios fue más dura casi, que la de los contrarios. El PSOE tardó cuatro años en encauzar su rumbo. La derrota del 2000 y la autocrítica que provocó, empezando por la dimisión del secretario general, constituyó el fundamento básico de éxito. Las víctimas de aquel proceso, Almunia y Borrel están ocupando relevantes responsabilidades en Europa. Felipe González concita más respeto y reconocimiento internacional que cuando era presidente del gobierno. Un joven casi desconocido el día de esa segunda derrota, es hoy un presidente de gobierno que día a día va ganando más respeto entre todos los ciudadanos.
Mejor que no aprendan.
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