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Diario de un Malafolla

¿Dónde está la memoria de los otros desaparecidos?

La mejor aportación de Aznar a la ultraderecha española ha sido la de perder el complejo. La transición fue una suerte de prejubilación de fascistas, en la que a cambio un buen retiro (para algunos muy bueno), se armó una suerte de silencio, en la que la inmensa mayoría se olvidó de los abusos, los dramas y las tragedias de un régimen que nunca pidió perdón. Estaban bendecidos, ¿qué perdón había que pedir?


Ahora nos enfrentamos a un proceso semejante, de necesidad de paz y de perdón. La victoria más importante ya se ha conseguido, porque los que creían que algo conseguirían por la violencia, ahora ya saben que sólo conseguirán algo, si dejan de hacer usos de sus métodos despreciables.


Pero los que nunca ayudaron a la paz de este país, ahora siguen dispuestos a no colaborar. Nadie ha de olvidar a los muertos, pero no hay que permitir que los muertos sirvan para condenar para siempre a los vivos. Ese cristianismo de sepulcros blanqueados, ese fariseismo en el que la mentira sólo es pecado en los otros, está hirviendo lleno de ira. Estos van a conseguir lo que no conseguimos nosotros. ¡A por ellos!


Y de remate, la ignominia y la difamación. Sugerir que tras lo del 11 M hay una confabulación en la que participaron los socialista, como si ETA y el PSOE fueran (como decían a Zapatero delante del Papa) “la misma mierda”, es una vileza que los españoles tendrán que hacer pagar, de manera semejante a como hicieron pagar las mentiras de aquellos días.


Al escuchar a Zaplana sugiriendo esas acusaciones, caí en la cuenta de que tras lo que ocurrió estaban ellos, pero consiguieron el efecto contrario, La furgoneta de ETA cazada en unas circunstancias imposibles, el fracasado atentado del tren que iba para Chamartín y la transparencia de un buen número de criminales, para hacer lo que hicieron sólo es posible si desde los aparatos del estado había una complicidad, lo mismo que ocurrió en el 11-S, pero con unos resultados diametralmente opuesto. La estrategia “neocon” que permitió a Bush convertirse en el cuatrero del siglo XXI, en España tuvo el efecto contrario y alguien pagó muy caras las mentiras. Pero si ustedes acusan, yo acuso, detrás del 11 M, por acción y por omisión está el PP, que tardó dos minutos en querer utilizar esos muertos en su propio beneficio, esas banderas que se pasearon por las calles la tarde del 12 M, sólo buscaban despertar una lógica de guerra que no les funcionó.


Como me acuerdo de ti querido abuelo, qué bien sabías dónde estaba el talón de aquiles de esta España, cada vez más eterna.

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